En las últimas horas se ha dado a conocer el descontento de los árbitros del fútbol mexicano con la Federación Mexicana de Futbol y han amenazado con suspender sus actividades laborales para la jornada 16 de la Liga Bancomer MX. La molestia por parte de los árbitros no se había dado a conocer por miedo a las posibles represalias que la expresión de ese descontento podría acarrearles por parte de «los jefes», Justino Compeán, Decio De María o Rafael Mancilla.

La divulgación del tema en los medios de comunicación ha sacado a la luz varias tristes verdades acerca de cómo se maneja el fútbol Mexicano.

Una profesión que exige características como personalidad, honestidad, honorabilidad y firmeza de carácter. Como cualquier ser humano, los árbitros se pueden llegar a equivocar, sin embargo, durante los últimos torneos el árbitro mexicano ha perdido mucha credibilidad por que cada vez los errores que se cometen son más puntuales e influyen más en los marcadores finales. ¿Por qué sigue empeorando el arbitraje? La formación básica en la carrera de arbitraje es pésima, de hecho, de acuerdo al ex-árbitro Marco Antonio Rodríguez, la Federación Mexicana de Fútbol tiene árbitros en segunda división que ni si quiera cuentan con un certificado de secundaria. ¿Entonces cualquiera puede ser árbitro? Desdde luego que eso no es es responsabilidad de los individuos que aspiran a llegar a ser árbitros, sino de la FMF y de la Comisión de Arbitraje. El trato que se le da al árbitro es lamentable: entre otras deficiencias, la comisión de arbitraje no brinda ni seguro médico, ni prestaciones, ni transportación a la sede de los partidos. Actualmente se pueden contar sólo dos árbitros que son regulares y consistentes: Roberto García Orozco y Francisco Chacón, los demás no saben ni dónde están parados. Es evidente que los procesos para llegar a primera división no se han estado haciendo de manera adecuada ya que cada vez hay menos árbitros; a causa de ésto entonces se ve a «árbitros» que han pitado diez partidos en la liga de ascenso y de un día para otro ya están pitando en primera división.

¿Cómo es el árbitro Mexicano del presente? Entre otras cosas le tiembla la mano cuando hay que tomar decisiones importantes; es temeroso de perjudicar con una decisión; tiene miedo a las conclusiones y decisiones de «los de arriba»;  no impone respeto por la figura arbitral entre los jugadores, y le falta de personalidad.

«La rebelión» de los árbitros en contra de la Comisión de Arbitraje es justificable porque pitando o trabajando bajo un sistema corrupto es difícil hacer un trabajo de manera correcta. A pesar de todo, y aunque no todo es culpa de la Comisión de arbitraje, es reconfortante saber que los árbitros mexicanos han decidido alzar la voz. Al final, que todo sea por el bien del fútbol.