Reflexión

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Cada año nos venden el mismo espejismo, que la Liga MX es una de las tres mejores del continente, que está a la vanguardia y que el fútbol mexicano está progresando, la verdad, es que a la fecha seguimos sin poder ganar una Copa Libertadores, pasando agua para imponernos en la Liga de Campeones de la CONCACAF y haciendo papelones en el Mundial de Clubes, a pesar de todo esto, seguimos llegando a aquella justa con la soberbia de creernos más que los asiáticos, africanos y oceánicos, por el simple hecho de tener mejor infraestructura y por la enorme cantidad de dinero que mueve esta industria, pero al final, dentro del rectángulo verde, equipos humildes como el Etoile, Auckland City o el mismo Guangzhou han dejado en el piso a gigantes como América o Cruz Azul así como al exitoso Pachuca, entre otros ejemplos, por lo cual, ya deberíamos haber aprendido la lección, dejar de caernos con la misma piedra, echar de lado la soberbia y dejar entrar la autocrítica.

Es verdad que el fútbol mexicano tiene el potencial para estar por encima de regiones como Oceanía, Asia y África en ese orden pero tampoco para ubicarse a años luz como nos dicen algunos, no hay obligación de golearlos, pero sí de vencerlos y pelear en semifinales, pero en este preciso momento lo colocaría entre africanos y asiáticos, no hay más. La estadística es demoledora, de todas las veces que ha habido un representante mexicano en el nuevo formato del mundial, NUNCA se le ha ganado ni al Campeón de Europa ni al de Libertadores, entonces, ¿dónde está el progreso?