La “estrella solitaria” busca regenerar su brillo esta campaña, y reavivar una lúgubre marca en la postemporada. Las épocas de gloria, resuenan en un “baúl del recuerdo” que almacena momentos de grandeza, mismos que hicieron de los Dallas Cowboys, una dinastía en los 90´s.

Desde 1995, año en el que se coronaron por última ocasión, los Dallas Cowboys sólo han recolectado tres victorias en la postemporada. Este “agostamiento” de victorias, se ha mantenido como una “constante” en la “ecuación Vaquera”. Esta “pendiente” de fracasos, busca retomar una tendencia positiva, y volver a posicionarse en la conversación por un título.

Mal inicio

Los Dallas Cowboys comenzaron esta campaña de manera desastrosa. Con cinco derrotas en sus primeros ocho partidos disputados, parecía haberse formado un “fin”, antes que un “comienzo” para los “vaqueros” en el 2018. La ineficacia para mover el ovoide ante las defensivas rivales, y la carencia de una arma en el juego aéreo, hizo que la ofensiva se desenvolviera con una monotonía asfixiante.

Ante la desesperación, Jerry Jones decidió intercambiar una primera selección en el Draft del 2019, por el receptor de los Oakland Raiders, Amari Cooper. El egresado de Alabama, había tenido un buen inicio de carrera con los “malosos” en el 2015 y 2016, pero su tercer año con el equipo de la bahía, fue decepcionante, al igual que el inicio del 2018, al sólo acumular 280 yardas en seis partidos. Al final, los intereses de estos dos conjuntos se interrelacionaron, para llevar a cabo esta transacción.

Punto de inflexión

Lo que a primera vista parecía un intercambio descabellado por parte de los Cowboys, se convirtió en una genialidad que provocó una inflexión en el rumbo del equipo. Desde la llegada de Amari Cooper, Dallas ha obtenido cinco victorias en siete partidos. Con 674 yardas y 6 anotaciones, el nuevo dorsal “19”, se ha convertido en la nueva sensación del conjunto.

En el juego terrestre, tienen a uno de los mejores corredores de la liga, en Ezekiel Elliott. Con 1,349 yardas, es el líder de la liga en este departamento.

Fuerza defensiva

Mientras tanto, en el lado defensivo del balón, Dallas tiene su mayor fortaleza. Al sólo permitir 19.5 puntos por encuentro, los Cowboys son la cuarta unidad que menos unidades permiten. Figuras como el novato, Leighton Vander esch, han maravillado a la liga. Este linebacker externo, fue seleccionado en la primera ronda del Draft, con la intención de convertirse en el heredero de Sean Lee.

La ya conocida capacidad de Demarcus Lawrence para capturar al pasador, se ha mantenido latente. El ala defensiva, ya registra 8.5 “sacks” en la temporada.

Revelación

La gran revelación, ha sido Jaylon Smith. En su segunda campaña como profesional, el egresado de Notre Dame, se ha empeñado en “desquitar” la segunda selección que los Cowboys utilizaron en él. Su gran capacidad para cubrir el centro del terreno de juego, reduce la “ventana” de objetivos para los mariscales de campo en dicha zona.

Dudas

Ahora, para mí, la mayor interrogante que este equipo tiene, se encuentra en la posición de mariscal de campo. Después de un comienzo del sueño en el 2016, al registrar 13 victorias como novato, mismas que empataron el récord de Ben Roethlisberger, Dak Prescott no se ha presentado con la misma efectividad en las temporadas subsiguientes, y en ocasiones parece ser que lo que en su momento fueron destellos de grandeza, se han convertido en intermitentes “chispazos” de efectividad. En lo que va de campaña, Prescott ha provocado 14 intercambios de balón.

Una linea ofensiva que no domina la presión al pasador de la misma manera que en años anteriores, hace ver a Dak con gran desconfianza tras el centro. Sus lecturas no siempre son las correctas, al igual que el seguimiento en sus progresiones al momento de pasar el ovoide. Se podría concluir que es más un atleta, que un mariscal de campo.

La falta de creatividad por parte del coordinador ofensivo, Scott Linehan, en la selección de jugadas, también ha sido un factor importante en la intermitencia al ataque.

La lesión de Alex Smith para los Washington Redskins, y la resaca del actual campeón, Philadelphia Eagles, parecen haberle abierto las puertas del título divisional a los Cowboys, y con una victoria ante los Tampa Bay Buccaneers en la semana 16, o frente los New York Giants en la “gran manzana”, les bastaría para sellar la “corona” del Este en la Conferencia Nacional.

Pronóstico

Ahora, de mantenerse el panorama de la postemporada como se muestra ahora, los Cowboys tendrían que recibir a los Seattle Seahawks en el juego de Comodines, lo cual conlleva una prueba importante y difícil de sortear.

Me parece que en el AT&T Stadium, Dallas puede ser un equipo muy complicado de vencer, sobre todo por su solidez defensiva, pero no veo factible que puedan sustraer una victoria en terrenos hostiles como: Chicago, New Orleans o Los Angeles. Mi predicción es que los Cowboys, pasarán a la postemporada como líderes divisionales, pero no llegarán más allá de la Ronda Divisional.