3.- Equipo unido.

imageLejos quedan ya las peleas entre jugadores y entrenador de la era Mourinho. Ancelotti es, en ese sentido, totalmente diferente al portugués. Quiere un equipo discreto que destaque por sus logros futbolísticos, y no por los escándalos mediáticos. Y lo está consiguiendo.
El único frente abierto es el de la portería. Y el italiano está sabiendo apaciguar las aguas. Ha decidido confiar en Iker Casillas, y defiende su elección hasta las últimas consecuencias. Y al madrileño le viene bien la confianza de su entrenador. Lleva dos partidos impecables. Volvemos, incluso, a intuir algunos de los detalles que lo encumbraron como mejor portero del mundo.
A principio de la temporada el mercado de fichajes planteó muchas cuestiones. Y Ancelotti se enfrentaba a un reto muy grande. Se iban piezas clave del equipo. ¿Podía el Madrid sobrevivir a la falta de Di Maria y Xabi Alonso?

Ahora sabemos que sí. Que no solo sobreviven, sino que son capaces de mejorar. Que este equipo es un equipo serio. Que sueña con ganas y lucha con fuerza. Con y sin Xabi, con y sin Ángel, con y sin Cristiano, con y sin Iker. Los triunfos lo son de todos. Y las derrotas, también.