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Se ha vuelto habitual el despertarnos cualquier día de la semana con noticias como la que nos topamos el jueves pasado, donde dirigentes encargados de administrar este maravilloso deporte son detenidos por las autoridades, acusados por malos manejos y desvíos de fondos, entre más se ahonda en las altas esferas que tienen sus capitales invertidos en este negocio/espectáculo más focos de infección nos topamos, pero el lavado de dinero no es el único mal que aqueja al fútbol, sino la injerencia de la delicuencia organizada y el amaño de partidos.

Con todo esto, ¿aún podemos creer que la esencia sigue siendo pura? ¿Lo que vemos dentro del rectángulo de verdad es lo que sucedió o hay personas detrás moviendo intereses?