La llegada de Oribe Peralta a América no ha sido lo que directivos y aficionados esperaban, 3 goles en 9 partidos son malos números para un jugador que acostumbró al aficionado a anotar y además en una Institución que lo primero que exige son resultados.

Hoy en día el delantero está lejos de aquel nivel que mostró en Santos y en la Selección Nacional donde ayudó a México a llegar al Mundial de Brasil 2014 y en el cuál anotó el gol de la victoria en el partido de debut ante Camerún.

¿Qué le pasa a Oribe?

Oribe Peralta vistiendo la playera americanista. ¿Por qué no es el mismo que en Santos? ¿Le queda grande la playera Americanista? Vamos por partes; Oribe decayó en su juego antes del Mundial cuando fue presentado como jugador de América donde no fue algo formal e incluso afectó al TRI en la justa mundialista. Aquí el error fue del equipo de la capital por distraerlo de lo más importante en ese momento, el Mundial.

Al parecer el ‘hermoso’ nivel de juego que lo hizo llegar a Coapa se quedó en Torreón (de donde es originario), incluyendo los goles y la alegría que mostraba en la cancha. Por ello, ya vestido como jugador águila sintió la presión de anotar de inmediato y al no conocer a sus compañeros, la filosofía de Mohamed y con la mirada de todos encima, no ha podido ser el mismo que brilló en ‘La Comarca’.

Para el aficionado azulcrema no hay excusa que valga y empieza a mostrarse inconforme con Peralta quien aún no supera en goles a Raúl Jiménez (4 goles) quien ya no está con el Club desde hace 4 jornadas. De esta manera apenas se está acoplando al juego que su técnico pide y es muy pronto para saber si le queda o no grande el escudo americanista en el pecho.

Este viernes Oribe Peralta regresa a casa, equipo que lo llevó a la cúspide de su carrera, con quien alzo 2 títulos de liga, que se ganó a la afición por su entrega en la cancha pero ahora será rival. Por el bien de Oribe deseamos que vuelva a Torreón por el fútbol, las ganas, la entrega y los goles (aunque no los festeje) que sabe hacer y que pronto sea el mismo goleador que nos ha hecho vibrar cada que recordamos ese gol contra Brasil en la Final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 dándonos el Oro Olímpico.