Las Philadelphia Eagles se mantienen sin “despegar” esta campaña. El actual campeón de la NFL, “vuela en altitudes” descendentes y con peligro de colisionar con una temporada perdedora.

Después de alcanzar la gloria en el Super Bowl LII, al derrotar a los New England Patriots en el juego más importante del año, las Eagles han tenido problemas para reencontrarse con el gran nivel de juego que los hizo acreedores a su primer anillo de campeonato en el 2017/2018.

Factores

El conjunto de Doug Pederson, sufre una acumulación de factores que han diezmado la efectividad que mostró para ganar encuentros la campaña pasada. La partida de Frank Reich en la coordinación ofensiva, en conjunto con las bajas sufridas en el juego terrestre, han vuelto unidimensional al ataque de Philadelphia. La recuperación de Carson Wentz, también parece no haber completado su ciclo, y la versión de juego que le vimos la campaña pasada, aún no se manifiesta en esta.

Nada nuevo

No es nuevo para esta liga el ver a equipos sufriendo después de un año de gloria. Esta “resaca”, comúnmente denominada “campeonitis”, ha envuelto a diversas franquicias a lo largo de los años. En la historia de la NFL, han existido 16 equipos que se han perdido la postemporada después de haber conquistado el Super Bowl una campaña atrás. Esto quiere decir, que el 30% de los campeones corren peligro de perderse los playoffs meses después de haber levantado un Vince Lombardi. ¿Es un porcentaje muy alto, no lo creen?

Uno de los casos más extremos, que ejemplifica esta irónica estadística, se vivió en el año de 1982, cuando los San Francisco 49ers terminaron con una marca de 3-6 la temporada y se perdieron los playoffs. El equipo de la bahía, no sólo fue víctima de la “maldición ganadora”, sino que también de la huelga de jugadores que hizo que sólo se jugaran 9 partidos de temporada regular ese año. Previamente, le ganaron el Super Bowl XVI a los Cincinnati Bengals, y derrotaron a los Dallas Cowboys en la Final de Conferencia, misma en la que se presenció la icónica jugada de Dwight Clark, conocida como: “The Catch”.

Carson Wentz estaba teniendo el año de su vida en el 2017. Con 33 pases de anotación y sólo 7 intercepciones después de 13 partidos, se estaba perfilando a ser nombrado el Jugador Más Valioso de la temporada. Lamentablemente, las cosas se tornaron grisáceas cuando en la semana 14, sufrió una rotura en el ligamento anterior cruzado que lo dejó fuera de “circulación” el resto del año.

Tras ser operado de manera exitosa, Wentz regresó a los emparrillados para la semana tres de calendario en la presente temporada. Para muchos, la reaparición de Carson “tras el centro” fue prematura, y eso explica la decadencia en la explosividad de sus movimientos y capacidad de generar jugadas. En este 2018, cuenta con 15 pases a las diagonales, por 6 intercepciones. Aunque no son malos números, no han sido lo suficientemente efectivos, para “enderezar el barco”.

Bajas sensibles

La partida de LeGarrette Blount a los Detroit Lions y la baja por lesión de Jay Ajayi, han convertido a las Philadelphia Eagles en el décimo quinto juego terrestre más “productivo” de la liga. Tan sólo promedian 98.2 yardas por encuentro en este rubro. Este es otro gran factor de la decadencia del campeón.

La “clave maestra” del éxito para las Eagles la campaña pasada, fue que a pesar de la baja de Carson Wentz, fueron capaces de ejecutar un juego ofensivo de alto peligro, gracias al esquema planteado por Frank Reich y Doug Pederson. El ataque de Philadelphia, terminó por lucir prácticamente igual con Nick Foles a los controles. Fue tanto así, que el “back up” de las Eagles terminó por ser nombrado el Jugador Más Valioso de la edición 52 del Super Bowl.

El panorama no luce prometedor para las Eagles, sobre todo tomando en cuenta la dificultad de calendario que les queda por recorrer, pero el “velo” de esperanza que les queda, se mantiene con vida gracias a la división en la que militan. Actualmente, los Dallas Cowboys y Washington Redskins lideran el Este de la Conferencia Nacional con una pobre marca de 6-5.

La aparatosa lesión de Alex Smith en la semana 11, ha “apuñalado” las probabilidades del campeonato divisional para los Redskins. Por su parte, “la estrella solitaria” ha mostrado “destellos” inconsistentes a lo largo del año, y aunque ya liga tres victorias al “hilo”, continúa sin ser un equipo que convence en sus distintos frentes. Finalmente, los de la “gran manzana” necesitarían de un auténtico milagro para meterse en la conversación del liderato divisional, ya que con una marca de 3-7, están más cerca de conquistar la primera selección del Draft 2019.

Conclusión

Al haber repasado esta “espeluznante” división, parece precipitado descartar por completo a las Philadelphia Eagles aún con seis partidos por delante. El actual campeón aún respira, pero con un “tanque de oxigeno” que se extingue. Demasiado dramático para llamarlos el peor campeón, pero su juego no ha sido el digno de un “monarca”.